En el mundo del deporte, la velocidad juega un papel fundamental en el rendimiento de los atletas, ya sea en disciplinas como el atletismo, fútbol, baloncesto o cualquier otro deporte que requiera de movimientos rápidos y explosivos, contar con una buena velocidad puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. Es por ello que cada vez más deportistas buscan implementar una rutina de entrenamiento enfocada en mejorar su velocidad.
En este artículo, exploraremos los aspectos clave de una rutina de entrenamiento para mejorar la velocidad, desde ejercicios de acondicionamiento general hasta entrenamientos de fuerza específicos.

¿Por qué es importante trabajar la velocidad en el gimnasio?
Trabajar la velocidad en el gimnasio es crucial para potenciar el rendimiento en distintos deportes.
En primer lugar, el gimnasio ofrece la posibilidad de trabajar la fuerza de manera específica. La fuerza es un factor determinante en la producción de velocidad, ya que cuantos más fuertes sean los músculos, mayor será la capacidad de generar la fuerza necesaria para desplazarse rápidamente.
Además, el gimnasio ofrece la posibilidad de realizar entrenamientos de alta intensidad y específicos para mejorar la potencia muscular. Estos entrenamientos, que incluyen ejercicios como saltos, pliometría y entrenamiento con pesas rusas, ayudan a desarrollar la capacidad de producir fuerza explosiva y potenciar la velocidad de manera efectiva.
Estos ejercicios también mejoran la coordinación neuromuscular, lo que repercute positivamente en la técnica de carrera, y en la eficiencia de los movimientos. Otro aspecto significativo del entrenamiento de velocidad en el gimnasio, es el trabajo de la resistencia muscular. Aunque la velocidad se asocia comúnmente con movimientos cortos e intensos, es importante tener en cuenta que el rendimiento en muchos deportes, requiere de una resistencia muscular sostenida.
El gimnasio ofrece la posibilidad de realizar entrenamientos de resistencia variados, como circuitos de peso corporal, entrenamientos de intervalos o incluso el uso de máquinas cardiovasculares, que ayudan a mejorar la resistencia muscular específica para el deporte en cuestión.

Preparación previa al entrenamiento de velocidad
La preparación previa al entrenamiento de velocidad es esencial para optimizar el rendimiento, y reducir el riesgo de lesiones. Uno de los aspectos clave de esta preparación es el calentamiento adecuado, ya que esto permite realizar movimientos más amplios y rápidos, disminuyendo la posibilidad de lesiones.
Se recomienda que el calentamiento incluya ejercicios de movilidad articular, con el objetivo de lubricar las articulaciones, y mejorar su rango de movimiento. Estos ejercicios pueden incluir movimientos como rotaciones de hombros, círculos de cadera y balanceos de piernas, la idea es realizar movimientos suaves y controlados que activen todas las articulaciones principales involucradas en la velocidad.
Además de los ejercicios de movilidad, es importante incluir ejercicios de activación muscular para preparar específicamente los músculos que se utilizarán durante el entrenamiento de velocidad. Esto implica realizar movimientos dinámicos que activan y despiertan los músculos clave, como los cuádriceps, los glúteos y los músculos del core. Ejercicios como saltos, skipping, zancadas o trote elevado, son excelentes opciones para activar estos grupos musculares.
El estiramiento también juega un papel importante en la preparación previa al entrenamiento de velocidad, pero es crucial realizarlo de manera adecuada. Los estiramientos estáticos tradicionales, donde mantienes una posición durante unos segundos, no son recomendables antes de la velocidad, ya que pueden disminuir la fuerza y la explosividad muscular.
En su lugar, es mejor optar por estiramientos dinámicos, donde se mueven las articulaciones a través de un rango de movimiento completo y controlado.

Rutina de ejercicios de fuerza para mejorar la velocidad
La siguiente rutina de ejercicios de fuerza está diseñada específicamente para mejorar la velocidad. El tiempo dedicado a realizar este tipo de entrenamiento puede variar según la disponibilidad, y nivel de condición física:
Día 1:
Sentadillas: 3 series de 12 repeticiones
- Colócate de pie con los pies separados al ancho de los hombros.
- Flexiona las rodillas y baja lentamente el cuerpo hacia abajo, manteniendo la espalda recta.
- A medida que te agachas, mantén los talones en el suelo y asegúrate de que las rodillas no se extiendan más allá de los dedos de los pies.
- Empuja a través de los talones y regresa a la posición inicial.
- Descansa durante 60 segundos entre series.

Zancadas: 3 series de 10 repeticiones por pierna
- Da un paso largo hacia adelante con una pierna, y flexiona ambas rodillas hasta que las piernas formen un ángulo de 90 grados.
- Mantén la espalda recta y el peso del cuerpo distribuido de manera uniforme sobre ambos pies.
- Empuja hacia atrás con la pierna delantera para volver a la posición inicial.
- Repite el movimiento con la otra pierna.
- Descansa durante 60 segundos entre series.

Elevaciones de talones: 3 series de 15 repeticiones
- Ponte de pie con los pies separados al ancho de los hombros.
- Levanta lentamente los talones mientras mantienes el resto del cuerpo en posición vertical.
- Mantén la posición elevada durante un segundo, y luego baja los talones hasta que estén ligeramente por debajo de la altura del suelo.
- Descansa durante 45 segundos entre series.

Día 2:
Peso muerto: 3 series de 8 repeticiones
- Coloca una barra frente a ti a la altura de los tobillos.
- Párate con los pies separados al ancho de las caderas y toma la barra con las manos a la anchura de los hombros.
- Dobla ligeramente las rodillas y lleva la barra hacia arriba, manteniendo la espalda recta, hasta que te pongas de pie.
- Mantén la barra cerca del cuerpo durante todo el movimiento.
- Baja la barra de nuevo hacia los tobillos, manteniendo la espalda recta.
- Descansa durante 90 segundos entre series.

Zancadas hacia atrás: 3 series de 10 repeticiones por pierna
- Colócate de pie con los pies separados al ancho de los hombros.
- Da un paso largo hacia atrás con una pierna, y flexiona ambas rodillas hasta que las piernas formen un ángulo de 90 grados.
- A medida que te agachas, mantén el torso recto y las rodillas alineadas con los dedos del pie.
- Empuja hacia adelante con la pierna trasera para volver a la posición inicial.
- Repite el movimiento con la otra pierna.
- Descansa durante 60 segundos entre series.

Flexiones de gemelos: 3 series de 12 repeticiones
- Colócate frente a una pared con las manos apoyadas en ella a la altura del hombro.
- Levántate sobre las puntas de los pies, contrayendo los músculos de los gemelos mientras te pones de pie.
- Mantén la posición durante un segundo, y luego baja lentamente los talones hacia el suelo.
- Descansa durante 45 segundos entre series.
Día 3:
Sentadilla con salto: 3 series de 10 repeticiones
- Colócate de pie con los pies separados al ancho de los hombros.
- Realiza una sentadilla profunda y, al levantarte, salta hacia arriba mientras extiendes los brazos hacia el techo.
- Aterriza suavemente con las rodillas ligeramente flexionadas y repite el movimiento.
- Descansa durante 60 segundos entre series.

Peso muerto rumano: 3 series de 8 repeticiones
- Sostén una barra o mancuernas con las manos frente a los muslos.
- Inclina lentamente el torso hacia adelante desde las caderas, manteniendo las rodillas ligeramente flexionadas y la espalda recta.
- Lleva la barra o las mancuernas hacia abajo por delante de las piernas hasta que sientas tensión en los isquiotibiales.
- Vuelve a la posición inicial apretando los glúteos y elevando el torso.
- Descansa durante 90 segundos entre series.

Elevaciones de talones con salto: 3 series de 12 repeticiones
- Párate con los pies al ancho de los hombros y los talones en el aire.
- Levanta los talones hacia arriba mientras saltas.
- Aterriza suavemente con los talones hacia abajo y repite el movimiento.
- Descansa durante 45 segundos entre series.


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